estimulaUn adecuado desarrollo de la lateralidad conlleva la integración de los procesos perceptivos. La dificultad para procesar y ordenar correctamente la información hace que los niños necesiten fijarse mucho más, carezcan de automatismos y presenten déficits de atención y fatiga. Un proceso de desorganización de la lateralidad irá acompañado de dificultades en el manejo de la cultura escrita.

Seguir leyendo

En el desarrollo de la lateralidad no es suficiente la máxima de no condicionarla, además exige acompañar el proceso de maduración y potenciarlo activamente. Desde la concepción global del individuo en sus diferentes dimensiones deberemos trabajar la dimensión funcional o competencial, considerando la ubicación propia, facilitar puntos de referencia muy claros y trabajar el plano físico, mental y emocional.

Del mismo modo, estimularemos la integración de las vías sensoriales alcanzando simetrías funcionales, integrando la función de un hemisferio en un contexto espacio-temporal, mediante la función del otro hemisferio. Este objetivo hace que los dos hemisferios trabajen como una unidad, alcanzando un buen desarrollo funcional del cuerpo calloso (estructura que une ambos hemisferios y facilita el trabajo coordinado de ambos).

Si entendemos que la lateralidad es la consecuencia de la distribución de funciones que se establece entre ambos hemisferios, entendemos que de esta distribución depende la utilización preferente de un lado del cuerpo sobre otro para determinadas acciones o respuestas. Este proceso nos ayuda a entender como los procesos de maduración, crecimiento y desarrollo llevan parejos la adquisición de nuevas capacidades sensoriales, que regulan las vías de entrada del sistema nervioso, mejoran los niveles de integración de la información y presentan sistemas de respuestas más precisas (aludimos así a las vías de salida).

Para facilitar un trabajo sistemático en este ámbito del desarrollo, consideramos hacerlo desde la diferenciación de unas etapas que nos ayuden a diseñar el trabajo psicomotor. Desarrollaremos las etapas prelaterales, como un recorrido de carácter neuro-senso-psicomotriz de los 0 a los 5/6 años que comporta los siguientes aspectos:

1. El dominio del cuerpo y la utilización simétrica de los órganos sensoriales, cuidando las asimetrías funcionales que pueden interferir o condicionar una especialización lateral prematura.

2. Estimular y alcanzar una buena coordinación automática contralateral y una función sensorial tridimensional (con la visión binocular estereoscópica, audición estereoaural y tacto estereognósico, es decir, siempre de ambos lados).

3. Conseguir el máximo grado de activación del Cuerpo Calloso, en su función de conectar entre sí los dos hemisferios cerebrales.

Así por ejemplo, un bebé de siete meses que se voltea sobre un mismo lado del cuerpo, nos advierte la necesidad de estimular el volteo sobre el lado menos activado para que lo haga hacia los dos lados por igual. O cuando un niñ@ de 18 meses utiliza una pierna siempre para la realización de actividades motrices, debemos conseguir alternar el uso con la otra para facilitar la utilización simétrica de ambas a esta edad. O en el caso de un niñ@ de dos años coge un lápiz, pincel, esponja… con una mano, significa que estimularemos ambos lados sin dar valor de dominancia a la mano que utiliza.

La organización postural sigue las fases:

Monolateral alternante.

 Bilateral.

 Contralateral.

 Unilateral de dominancia auditiva, táctil y visual.

La propuesta de actividades están organizadas desde diferentes posiciones corporales: Posición de tendido supino (boca arriba), tendido prono (boca abajo), de suelo y de bipedestación.

Posición tendido supino

 Patrón homolateral boca arriba, lentamente, bien hecho, asegurando la coordinación ojo-mano, por lo que pediremos al niñ@ que mire la mano del lado que flexiona. El ejercicio consiste en girar la cabeza a un lado y flexionar se forma sincronizada la pierna y el brazo del mismo lado. Alternamos ambos lados, pasando por la posición “firmes”, en la línea media corporal, punto 0 referencial. Dominado este ejercicio, pasamos a los patrones contralateral.

Elevación de extremidades inferiores. Elevamos las piernas desde la posición inicial de la flexión-extensión (repetimos varios ejercicios), ambas extensión-ambas flexión (perpendicular a la línea de suelo) y pedaleo.

Sujetar los pies con una mano. Desde el patrón homolateral y con posterioridad, contralateral.

Tumbar el cuerpo de un lado y del otro alternativamente. Fijar la mirada en un punto próximo y en uno lejano.

Volteo lento sobre ambos lados alternativamente y volteo encadenado a modo de rodillo, corrigiendo las desviaciones de la trayectoria facilitándoles puntos de referencias. Al principio necesitarán detenerse, pero cuando se ejercite la visión periférica lo harán sobre la marcha.

Posición de tendido prono

Patrón homolateral boca abajo. Realizar giros de cabeza, flexionando el brazo y la pierna del mismo lado. Más adelante hacer el patrón contralateral.

Giros alrededor del ombligo hacia los dos lados de forma alternante.

Balancín. Elevar la cabeza y hacer fijar la mirada en puntos próximos, a media distancia y a la larga distancia, elevando las piernas, con el cuerpo en extensión total.

Arrastres hacia delante usando los dos brazos al mismo tiempo, con el apoyo de los pies, vigilando que las piernas estén extendidas. El arrastre también lo haremos contralateral, al principio lentamente, teniendo un objetivo visual y coordinando la pierna con el brazo contrario.

Gateos contralateral, usando la coordinación del reptado, las rodillas se despegan del suelo y con buena alineación con manos, rodillas y pies. Hacia delante – hacia atrás.

Cambio de posiciones de gateo al tendido supino y viceversa, practicando las posiciones intermedias.

Estimular estos ejercicios con patrón de activación-inhibición y con variaciones rítmicas.

Posición rodillas (hacia delante, hacia atrás, de lado)

Posición sentado, ojo con la sedestación perineal y la de saltador de vallas, jugamos a flexionar las piernas - extender, a la par y alternamente.

Una actividad motivadora desde la posición de sedestación es realizada sobre pelotas gigantes. Los niñ@s seguirán las indicaciones motrices que se les ordene oralmente o visualizadas en papel.

Posición de genuflexión

Realizaremos ejercicios alternando las piernas y dirigiendo bien los pies hacia adelante, manteniendo el equilibrio, alternado la rodilla que apoya en el suelo, balanceándose con el tronco y los brazos desde esta posición, sin despegar los pies del suelo.

Ponerse de pie

Desde distintas posiciones y hacer recorridos encadenados, así por ejemplo, cuando nos ponemos de pie desde la posición tendido supino, deben hacerlo volteando al tendido prono, pasando por gateo y la de apoyo plantar.

Trabajar los ejercicios con los ojos cerrados.

Ejercicios en bipedestación

Juegos de las estatuas, realizando simetrías con las extremidades (piernas abiertas, brazos en cruz, piernas flexionadas, brazos al frente, arriba, atrás...).

Caminar sobre la barra de equilibrio.

Caminar con puntos de referencia visuales colocados en la pared, desplazarse hacia los dos lados utilizando las posiciones del patrón homolateral de movimiento. Con posterioridad hacerlo intercambiando los patrones bilaterales y contralaterales.

Caminar siguiendo una línea, combinándolo con caminar en semi-puntillas, con los talones, sobre el reborde exterior del pie, con los pies rodados hacia dentro y con los pies rodados hacia afuera. Realizar variantes de velocidad, de ritmo, detenerse y reanudar la marcha, hacer una orden contraria a la emitida y practicar con los ojos cerrados.

Caminar incorporando diferentes actividades motrices (saltos, giros, cuclillas, desplazamientos laterales…).

Incorporar las volteretas colocando correctamente la cabeza, apoyando las dos manos en el suelo e impulsándose hacia delante.

Trabajar la pata coja, desde la posición estática, saltar sin desplazamiento y con desplazamiento. La dificultad crece en base a la mayor precisión del salto o seguimiento de ritmos, cumplimiento de órdenes o recorrido de trayectorias.

Trabajar la carrera, desde el plano horizontal, incorporando rampas, escaleras, obstáculos, desniveles, pendientes...

Los ejercicios se harán desde la perspectiva lúdica, potenciando en todo momento el desarrollo del autocontrol corporal, la automatización y la sincronía audio-viso- corporal. La percepción rítmica debe vivenciarse desde el oído, la visión debe dirigirse a puntos de referencia marcados.

Otros aspectos a considerar es la colocación de los niñ@s en el aula, variarla, moverles en relación a los puntos focales siguiendo el símbolo del infinito, así como intentar que las representaciones gráficas primeras sean en el plano vertical.

Algunos ejercicios de visomotricidad y acomodación serán el seguimiento visual de una pelota colgada en un hilo sin mover la cabeza, así como la realización de juegos de asociación y lectura de imágenes a distintas distancias.

También te puede interesar la lectura del siguiente artículo:

 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar